La sesión es una ceremonia guiada, no una llamada libre. El notario te lleva campo por campo: firmas o escribes donde él te indica, siempre en vivo y en su presencia, porque la ley exige que el notario presencie tu firma.
El orden habitual
- El notario confirma tu identidad y describe tu documento de identidad en voz alta para el registro.
- Sigues el guion propio de cada acto (reconocimiento, juramento o afirmación) y firmas los campos asignados dibujando o escribiendo tu firma.
- Si el notario detecta un defecto en el documento, lo marca y se resuelve antes de sellar: con defectos abiertos no hay sello.
- El notario aplica su sello electrónico de forma deliberada y el documento queda cerrado a cambios.
Si necesitas un acto adicional (por ejemplo, un segundo documento), el notario puede agregarlo en la misma sesión. Cada acto extra suma la tarifa por acto y la diferencia se paga antes de la entrega. Al cerrar, todo queda asentado en el diario notarial y la grabación se conserva.